Historia de Lima
Época prehispánica
Pachacámac fue un importante centro religioso antes de la llegada de los conquistadores españoles.
Las murallas de Lima fueron construidas entre 1684 y 1687 por el virrey Melchor de Navarra y Rocafull.Aunque la historia de la ciudad de Lima se inicia con su fundación española en 1535, el territorio conformado por los valles de los rÃos RÃmac, Chillón y LurÃn estaba ocupado por asentamientos preincas. La cultura Maranga y la cultura Lima fueron las que se establecieron y forjaron una identidad en estos territorios. Durante esas épocas se construyeron los santuarios de Lati (actual Puruchuco) y Pachacámac. Estas culturas fueron conquistadas por el Imperio Wari durante el apogeo de su expansión imperial. Es durante esta época que se construyó el centro ceremonial de Cajamarquilla. Ante la declinación de la importancia Wari, las culturas locales volvieron a adquirir autonomÃa, destacando la cultura Chancay. Posteriormente, en el siglo XV, estos territorios fueron incorporados en el Imperio inca.
De esta época podemos encontrar gran variedad de huacas a lo largo de toda la ciudad, algunas de las cuales se encuentran en investigación. Las más importantes o conocidas son las de Huallamarca, Pucllana, Mateo Salado y Pachacamac.
Época virreinal
En 1532, los españoles y sus aliados indÃgenas al mando de Francisco Pizarro tomaron prisionero al inca Atahualpa en medio de una ceremonia religiosa en la ciudad de Cajamarca, y aunque se pagó un rescate igual fue asesinado tras un juicio simulado acusándolo de hereje y se le condenó a muerte. Este hecho es considerado el primer asesinato polÃtico en la naciente sociedad peruana. Luego de algunas batallas los españoles conquistaron su imperio. Con lo cual la corona española nombró a Francisco Pizarro como gobernador de las tierras que conquistó,[3] decidió fundar la capital en el valle del rÃo RÃmac luego del intento fallido de constituir una capital en Jauja. El 18 de enero de 1535 se fundó Lima española como la Ciudad de los Reyes sobre los territorios del Cacique Taulichusco.[4] En agosto de 1536, la flamante ciudad fue sitiada por las tropas de Manco Inca, sin embargo, los españoles y sus aliados indÃgenas derrotaron a los incas.
En los siguientes años Lima ganó prestigio al ser designada capital del Virreinato del Perú y sede de una Real Audiencia en 1543.
Durante el siguiente siglo Lima prosperó como el centro de una extensa red comercial que integraba al virreinato con América, Europa y Asia oriental.[7] Pero la ciudad no estuvo libre de peligros, violentos terremotos destruyeron gran parte de ella en 1687.[8] Una segunda amenaza fue la presencia de piratas y corsarios en el océano PacÃfico, lo cual motivó la construcción de las murallas de Lima entre los años 1684 y 1687.
El terremoto de 1687 marcó un punto de inflexión en la historia de Lima ya que coincidió con una recesión en el comercio por la competencia económica con otras ciudades como Buenos Aires.
En 1746 un fuerte terremoto dañó severamente Lima y destruyó el Callao, obligando a un esfuerzo de reconstrucción masivo por el virrey José Antonio Manso de Velasco.[11] En la segunda mitad del siglo XVIII, las ideas de la ilustración acerca de la salud pública y el control social influyeron en el desarrollo de la ciudad.
Durante este periodo, Lima resultó afectada por las Reformas Borbónicas ya que perdió su monopolio sobre el comercio exterior y su control sobre la importante región minera del Alto Perú.
Este debilitamiento económico llevó a la élite de la ciudad a depender de los cargos otorgados por el gobierno virreinal y la Iglesia y por tanto se mostró reticente a apoyar la independencia.
Una expedición combinada de patriotas argentinos y chilenos dirigidos por el general Don José de San MartÃn desembarcó al sur de Lima en 1820, pero no atacaron la ciudad. Enfrentado a un bloqueo naval y la acción de guerrillas en tierra firme, el virrey José de la Serna se vio forzado a evacuar la ciudad en julio de 1821 para salvar al ejército realista.
Temiendo un levantamiento popular y careciendo de medios para imponer el orden, el consejo de la ciudad invitó a San MartÃn a entrar en Lima y firmó una Declaración de Independencia a su solicitud.[16] Sin embargo, la guerra no habÃa acabado y en los siguientes dos años la ciudad cambió de manos muchas veces y sufrió abusos de ambos bandos.
Época republicana
El Jirón de la Unión fue la vÃa más importante de Lima durante la primera mitad del siglo XX.
Catedral y plaza mayor de Lima en 1860.Proclamada la independencia del Perú en 1821 por el general don José de San MartÃn, Lima se convirtió en la capital de la flamante República del Perú. AsÃ, Lima fue la sede del gobierno del libertador y sede también del primer Congreso constituyente que tuvo el Perú.
Los primeros años de la historia republicana peruana se caracterizaron por el constante enfrentamiento entre caudillos militares, que tenÃan como objetivo gobernar el paÃs y para lo cual intentaban tomar la sede de gobierno. AsÃ, Lima sufrió varios asedios y enfrentamientos armados en sus calles.
Desde el punto de vista urbanÃstico, el constante crecimiento que experimentó la ciudad dio lugar a un fenómeno de modernización. En 1862 se dio inicio al proceso de cambio en la nomenclatura urbana de la ciudad y en 1868, por disposición del Presidente José Balta, se dispuso la demolición de las murallas que la circundaban, dando paso a las primeras grandes avenidas.[17] Esta modernización se vio detenida con el inicio de la Guerra del PacÃfico y la consecuente ocupación chilena.
Luego del retiro del ejército invasor, Lima inició un proceso de reconstrucción, que se vio limitada debido a los enfrentamientos entre Andrés Avelino Cáceres y Nicolás de Piérola. En los últimos años del siglo XIX, con Piérola asumiendo el poder y el inicio de lo que se denominó la República Aristocrática, Lima inició su verdadera e intensa reconstrucción que duró hasta las remodelaciones que Augusto B. LeguÃa realizó como preparación para el centenario de la independencia en 1921.
A inicios del siglo XX se inició la construcción de avenidas que sirvieran como una matriz para el desarrollo de la ciudad. Se tendieron las avenidas Paseo de la República, Avenida LeguÃa (hoy llamada Arequipa), Avenida Brasil y la pasajÃstica Avenida Salaverry que se dirigÃan hacia el sur y las avenidas Venezuela y Colonial hacia el oeste uniéndose con el puerto del Callao.
En los años 1930 se iniciaron las grandes construcciones con la remodelación del Palacio de Gobierno y la Casa Municipal. Estas construcciones tuvieron su punto máximo en los años 1950, durante el gobierno de Manuel A. OdrÃa cuando se construyeron los grandes edificios del Ministerio de EconomÃa y del Ministerio de Educación (Edificio Alzamora Valdez actual sede la Corte Superior de Justicia de Lima), el Ministerio de Salud, Ministerio de Trabajo y los Hospitales del Seguro Obrero y del Empleado asà como el Estadio Nacional y varias grandes unidades habitacionales.
También en esos años se dio inicio a un fenómeno que cambió la configuración de la ciudad, el cual fue la masiva inmigración de pobladores del interior del paÃs produciendo el crecimiento exponencial de la población capitalina y la consecuente expansión urbana. Las nuevas poblaciones fueron asentándose en terrenos cercanos al centro los cuales se utilizaban como zona agrÃcola. Se fueron poblando los actuales distritos de Lince, La Victoria hacia el sur; Breña y Pueblo Libre hacia el oeste; El Agustino, Ate y San Juan de Lurigancho hacia el este y San MartÃn de Porres y Comas al norte. Como punto emblemático de esa expansión, en 1976 se creó la comunidad autogestionaria de Villa el Salvador (actual distrito de Villa El Salvador) ubicada a 30 km al sur del centro de la ciudad y actualmente integrada al área metropolitana.
En los años 1980, la violencia terrorista sumó al desordenado crecimiento de la ciudad el aumento de pobladores que llegaban como desplazados internos. El centro histórico de la ciudad sufrió un creciente deterioro y muchas zonas de la ciudad carecieron constantemente de los servicios básicos.
A principios del siglo XXI, el área metropolitana alberga 8.447.260 habitantes y está conurbada con el Callao. Existen esfuerzos por la total recuperación del centro histórico de la ciudad, que en 1991 fue calificado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, y por la construcción de importantes mejoras viales que permitan solucionar el problema del transporte.




